miércoles, 10 de junio de 2009

EXPOSICIÓN
DEL 25 DE JUNIO AL 10 DE SEPTIEMBRE DE 2009

INAGURACIÓN
JUEVES 25 DE JUNIO A LAS 20 HORAS

LUGAR
EUROSTARTS
CRISTAL PALACE HOTEL
Diputació, 257 BARCELONA
tel. 93 487 87 78


Potencialmente contemplar, escuchar, tocar o como quiera que te estés relacionando con una obra de arte es una oportunidad de despertar, alzarnos a través de las formas y respirar aire puro. Nada está asegurado, a veces funciona y a veces no. A mí entender, el arte no es un cuadro colgado de la pared, este es solamente un detonador del proceso creativo que puede, eventualmente, realizarse en el espectador. El pintor experimenta la creatividad en la realización del cuadro, lo que es ya de un gran valor, a partir de ahí el espectador tiene en su mano un detonador de creatividad, y es a él a quien corresponde utilizarlo o no. Pienso que el auténtico protagonista no es el triángulo "artista-obra-espectador" sino ese momentum mágico de libertad, energía y felicidad creadora el que da sentido al arte.

Siendo formas y colores, es una experiencia de gran belleza cuando somos capaces de escuchar el sonido que produce una forma plástica… siendo sonidos y ritmos es inolvidable cuando vemos aparecer las formas y los colores escuchando música… y que maravilla es cuando bailando sentimos nacer en nuestro interior todo un mundo de imágenes y sonidos.

La obra puede potencialmente llegar a ser una puerta a la voz del arte, a partir de ahí esa voz habla a cada quien de una manera distinta, quizás sea esa parte de la belleza de todo esto. El espectador no puede permanecer pasivo, debe tener una llave para abrir el misterio que guarda la obra. En ese sentido, no solemos ser conscientes de que se requiere cierto tipo de esfuerzo para abrir la puerta del arte, simplemente pensamos que podemos hacerlo sin más, cómo si tal cosa. En mí opinión, no es así, el arte como cualquier otra cosa exige un grado de esfuerzo para ser aprovechado, en este caso, no se trata de un esfuerzo intelectual o de fuerza física, sino de un acto de la misma naturaleza de la obra, es decir creativo. De esta manera el espectador se convierte a sí mismo en artista.