
Siendo formas y colores, es una experiencia de gran belleza cuando somos capaces de escuchar el sonido que produce una forma plástica… siendo sonidos y ritmos es inolvidable cuando vemos aparecer las formas y los colores escuchando música… y que maravilla es cuando bailando sentimos nacer en nuestro interior todo un mundo de imágenes y sonidos.
La obra puede potencialmente llegar a ser una puerta a la voz del arte, a partir de ahí esa voz habla a cada quien de una manera distinta, quizás sea esa parte de la belleza de todo esto. El espectador no puede permanecer pasivo, debe tener una llave para abrir el misterio que guarda la obra. En ese sentido, no solemos ser conscientes de que se requiere cierto tipo de esfuerzo para abrir la puerta del arte, simplemente pensamos que podemos hacerlo sin más, cómo si tal cosa. En mí opinión, no es así, el arte como cualquier otra cosa exige un grado de esfuerzo para ser aprovechado, en este caso, no se trata de un esfuerzo intelectual o de fuerza física, sino de un acto de la misma naturaleza de la obra, es decir creativo. De esta manera el espectador se convierte a sí mismo en artista.
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